El currículo infantil paulista: el currículum del con-senso

Ángeles Abelleira Bardanca
Isabel Abelleira Bardanca

Recibir en Santiago de Compostela a Cristiano Alcántara y a sus compañeros fue un regalo de la vida y de la profesión docente porque al fin pudimos poner cara a aquellas personas con las que, a través de las redes sociales, habíamos intercambiado opiniones sobre la educación de la infancia. Durante dos maravillosos días les mostramos nuestra ciudad, punto de peregrinación mundial para el cristianismo y algunos de los lugares más emblemáticos de Galicia, como Finisterre donde los romanos pensaban que era el fin del mundo. Risas, complicidades y creencias comunes sobre la infancia fueron el denominador común de la extraordinaria sinergia que se creó entre todos nosotros.
Ya hacia el final del primer día nos obsequiaron con sus dos creaciones más recientes: “Currículo da cidade” y “Faceres de profesores e de gestores da escola da infancia”.
Aún agotadas por todas las sorpresas de la jornada, en cuanto llegamos a nuestras casas no pudimos evitar entrar de lleno en su lectura. A cada página nos sorprendíamos más de ver plasmadas todas aquellas ideas que defendemos y sustentamos en educación infantil. ¡Envidiamos su currículum! ¡Caímos rendidas ante él! Desde el primer momento se notaba que había sido escrito con sentido, con conocimiento, con rigor y con pasión por la educación. Al tiempo, también se percibía que había sido fruto de un gran trabajo de consenso entre muchos de los directamente implicados. Por ello, hemos titulado esta colaboración como “El currículum del con-senso”.
Nosotras hemos participado en la redacción de dos desarrollos curriculares para la comunidad autónoma de Galicia, pues aquí en España, al igual que en Brasil, el estado determina el currículo mínimo y corresponde a las regiones hacer su adaptación a las diferentes condiciones e idiosincrasia. Siempre hemos postulado que las leyes sin el apoyo de ejemplificaciones para su implantación, no dejan de ser más que juegos con las palabras. El profesorado y sus formas de hacer no cambian instantáneamente con cada cambio de ley. Se van transformando cuando esas leyes se difunden, se trasladan a la realidad del aula o del centro, y sobre todo cuando están en lo que Vigostsky definía como “zona de desarrollo próximo”(ZDP), es decir cuando se encuentran en ese terreno que queda entre lo que somos capaces de hacer solos y aquello para lo que necesitamos una guía:
“La distancia entre el nivel de desarrollo real determinado por la resolución independiente de problemas y el nivel de desarrollo potencial determinado mediante la resolución de problemas bajo la guía de adultos o en colaboración con otros más capaces.”
A veces se redactan declaraciones de intenciones que están tan distantes de lo que en realidad se hace que su incidencia es nula. No es así el caso del que estamos hablando. El currículo de infantil de Sao Paulo, muestra un conocimiento exhaustivo de lo que se está haciendo en las salas, de las creencias o saberes del profesorado y de lo que podrían hacer respaldados con el trabajo de la formación y coordinación pedagógica. Al tiempo, muestra espejos en los que mirarse, demostrando que es posible, realizable y factible, ya que no hay nada más frustrante para un docente que se le muestre algo ideal pero a todas luces no trasladable a su contexto.
Por ello, como siguiendo a Bruner y Vigotsky, el equipo redactor lleva a cabo un perfecto “andamiaje” para la implementación del currículo infantil paulista. Elaboran dos publicaciones, una en la que se recoge el marco normativo y otra en la que a través de ejemplos reales, muestran el horizonte hacia el que encaminar los pasos. Amparan el avance dando apoyo en aquellos puntos saben más dificultosos. Son impecables en el diseño curricular e impecables en la ejecución.
Todos los equipos que se han enfrentado a una tarea similar, se han encontrado en la misma tesitura: ¿respetar los modos de hacer o imponer un modelo?, ¿redactar un currículum de mínimos o de máximos?, ¿dejar un currículum abierto para ser apropiado por el profesorado con el riesgo de la tergiversación de principios o un currículum cerrado que deja fuera la impronta y conocimiento contextual de los docentes? ¿Cómo hacer malabarismos para no incurrir ni en lo prescriptivo ni en el recetario? No son decisiones fáciles, tanto una como otra opción entrañan consecuencias negativas. Pero hay una solución intermedia, la más inteligente: fijar unos principios inamovibles que como líneas rojas marcan no que no se debe traspasar y posibilitar que el profesorado haga suyo el currículo en función de las características de la escuela, del contexto, del alumnado y de la comunidad educativa en la que se inserta.
Los márgenes no traspasables de este currículo son: equidad, inclusividad, democracia, e integralidad. Así, basándose en el marco legislativo nacional y regional establecen la Matriz de Saberes que se fundamenta en:
• Principios éticos, políticos y estéticos.
• Saberes históricamente acumulados
• Abordajes pedagógicos en los que el niño o niña son los protagonistas
• Valores fundamentales de la contemporaneidad.
• Desarrollo humano integral.
Estableciendo a modo de nuestras competencias básicas o clave, nueve ámbitos en los incidir desde la escuela:
• El pensamiento científico, crítico y creativo.
• La resolución de problemas.
• La comunicación.
• El autoconocimiento y autocuidado.
• Autonomía y determinación.
• Apertura a la diversidad.
• Responsabilidad y participación.
• Empatía y colaboración.
• Repertorio cultural.
Son maneras distintas de redactar, títulos y epígrafes diferentes que básicamente aluden a lo que todos los desarrollos curriculares de los diferentes países que conocemos. Donde encontramos la originalidad, valentía y apuesta firme por una educación de calidad es en las pautas, reflexiones pedagógicas o propuestas.
Todos los currículos apelan a la grandeza de la infancia y su potencialidad, pero las personas que estamos acostumbradas a su análisis, sabemos que la clave está en la lectura que de ellos hagan los gestores, los docentes, los formadores o los coordinadores. Así podrán incluso justificar curricularmente aquellas razones o acciones sin sentido. Por ello, decimos que el paulista es valiente y comprometido: pone el foco de atención en lo que sucede en las aulas, en el día a día, en las relaciones, en los espacios, en los materiales, o en las celebraciones. Sin incurrir en el reduccionismo o banalización, queremos destacar como ejemplos que: pone veto al abuso de pantallas, habla de las innumerables celebraciones que convierten la escuela en una ludoteca o fiesta continua; en la “tradición escolar” de realizar manualidades en serie como regalos para el Día del Padre o la Madre… Es ahí donde demuestran su conocimiento contextual y de los pasos a dar para cambiar la escuela.
Para acreditar aún más todas sus afirmaciones, en los márgenes de las páginas incluyen información que enriquece el texto: “Para saber más…”, “Reflexiones pedagógicas”, “Relación con los ODS”…, una suerte de regalo para que el profesorado pueda ampliar sin tener que esforzarse en buscar o relacionar. Se nota que es un trabajo mimado al detalle, para la “Reinvención docente” a lo que dedican el capítulo tercero poniendo en valor la importancia de la cotidianidad, del juego exploratorio, de las pesquisas, los proyectos y la documentación pedagógica.
No eluden tampoco otro tema espinoso en todos los países: las transiciones de Educación infantil a Fundamental, en donde se posicionan claramente a una no subordinación o supeditación, entendiendo que infantil es una etapa con identidad propia, no propedéutica ni preparatoria para fundamental. Las necesidades de estas edades nada tienen que ver con las de niveles superiores, polo lo cual someter a las criaturas a esa anticipación es un error de de grandes dimensiones y con consecuencias como el rapto o usurpación del patrimonio de los niños y niñas: su infancia. Aún siendo este el punto de mayor fricción entre los docentes de infantil y de fundamental, no ignoran que hay otras importantes transiciones como la del hogar a la escuela, que debemos cuidar para evitar los malentendidos y conflictos con familias. Entender la corresponsabilidad entre los dos principales agentes educativos: familia y escuela, es una de las líneas de fuerza de este currículo, que se explicita o se intuye entre líneas.
Dedican el quinto capítulo a la relación entre el currículo y el proyecto pedagógico y finalmente incluyen una bibliografía bien seleccionada para que el profesorado pueda completar o ampliar información, lo cual es muy de agradecer ante la inmensa oferta existente pero no concordante con los principios allí establecidos.
Como hemos dicho, el currículo infantil paulista es un documento admirable, del que tenemos la certeza, será fuente de inspiración para otros muchos del mundo. Transpira rigurosidad, conocimiento y profesionalidad por todos sus poros. No podemos más que invitar a todo el profesorado a leerlo y apropiarse de él sin tergiversar sus principios rectores o líneas maestras.
No queremos despedir esta colaboración sin felicitar a todas las personas que han participado en su redacción y al coordinador de la División de Educación Infantil, Cristiano Alcántara, por un marco que está llamado a permanecer mucho tiempo y a lograr significativas mejoras en la calidad de la educación infantil paulista. Tanto es así, que nosotras ya lo hemos dado a conocer a través de nuestro blog InnovArte Educación Infantil (https://innovarteinfantil.wordpress.com/2020/01/13/curriculo-da-cidade-de-sao-paulo/) y en una recensión que en breve podrán consultar en la Revista Latinoamericana de Educación Infantil (https://revistas.usc.gal/index.php/reladei), una publicación que llega a todas las universidades de Iberoamérica y países europeos. y continuaremos difúndenolo porque creemos es un documento digno de ser imitado.

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